Santiago: Sale el número 26 del boletín “La Bomba”

Distintos contextos sacuden el comienzo del año en el territorio chileno, destacando los ataques en territorio centro y sur en el marco de la visita papal cuyo énfasis se encuentra en la polémica de los bastardos clérigos y las denuncias de abusos, así como la ansiada visita a la “zona roja del conflicto mapuche” por parte del papa.

Más de 10 mil millones de pesos son puestos a disposición para hacer posible la visita, la prensa gestiona su respectivo espectáculo, y lxs lacayxs preparan la fiesta. Así, la zona centro y sur también reacciona a la visita, recibiendo al bastardo con múltiples ataques a iglesias, mientras que lxs policías se ponen en alerta y la prensa muestra las amenazas dejadas en los distintos atentados.

Sin embargo, los ataques contra instituciones eclesiásticas de distinta calaña, son una constante en la historia reciente y lejana. A modo de ejemplo, hasta octubre de 2017, 27 iglesias habían sido incendiadas en La Araucanía, entre ellas algunas católicas y evangélicas; mientras que desde una praxis antiautoritaria/anárquica múltiples atentados se registran en la última década, así como en la historia anarquista desde los inicios del siglo XX.

Motivos para ellos sobran. La violenta implantación del catolicismo en Latinoamérica deja sus residuos hasta la actualidad, sin más, la opinión de la iglesia sigue siendo respetada aún en los estados laicos, esparciendo su poder sin cuestionamientos, asimilando y transformando todos los residuos culturales y sociales que existiesen hasta su llegada, para acrecentar su imperio. En el caso de la iglesia evangélica, y su eterno llanto por ser relegada, encontramos su más ambiciosa misión en la intervención de los espacios “excluidos” de la sociedad, allí en las poblaciones, sembrando el arrepentimiento y la culpa, así como la homofobia y el “entorpecimiento mental”. Siendo esta una opinión superficial y breve, sería posible esgrimir miles de razones más.

A lo anteriormente expuesto, cabe agregar que el espacio de la violencia política y callejera puede ser amplia, diversa y puede manifestarse en múltiples oportunidades. Diferentes grupos e individualidades confluyen bajo distintas circunstancias, como ha ocurrido en reacciones espontáneas o arraigadas donde se manifiestan voluntades que desbordan la pasividad, teniendo como factor común la subversión en las calles.

Entretanto durante este periodo, se llevó a cabo una semana de agitación en memoria de un pequeño subversivo caído. Por ello se dedica un espacio, en esta ocasión, a la conmemoración de los 3 años desde la muerte del compañero anarquista Javier Recabarren, cuya vida transcurrió entre la amplitud de la insurrección callejera, haciendo eco de sus pensamientos y convicciones.

En el marco de este nuevo llamado a su memoria, rescatamos las distintas acciones desarrolladas, las cuales dejaron plasmado en distintos lugares aquellas ideas que motivaron y acompañaron la vida y lucha del compañero. Lucha que por lo demás esta presente, que sigue extendiéndose aquí y ahora y de seguro por siempre, a pesar de las lamentables perdidas de valiosxs compañerxs.

Las acciones agrupadas en esta ocasión, como ha ocurrido en ediciones anteriores, son una muestra sobre cómo se concentran heterogéneas motivaciones y convocatorias en una misma escala temporal, dando luces de la presencia subversiva/insurreccional/antiautoritaria en el territorio dominado por el Estado chileno. Esperamos también que las expresiones de los distintos grupos sean de utilidad para estimular la discusión, retroalimentación e impulsar nuevas iniciativas.

Editorxs del Boletín “La Bomba”.
Marzo 2018, Chile.

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